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11.2.14

EL RÍO DE LA VARIANTE


La bendita indiscreción de un trabajador de las obras de la Variante de Pajares nos ha permitido acceder en video a algunas imágenes de las filtraciones de agua que, al parecer, tienen en jaque a los responsables técnicos del proyecto. Estoy a años luz de tener ningún conocimiento que me permita analizar con solvencia si se trata de un problema grave y en qué medida es susceptible de solución, y de saber si era o no evitable. Pero si nos atenemos a las informaciones publicadas, se desprende que el problema es serio -muy serio-, que se minusvaloró su relevancia, que no se adoptaron las precauciones necesarias, que viene de lejos, que su gestación y gestión afecta a responsables públicos de todos los colores políticos y que repararlo seguramente costará abundante tiempo y dinero. Dicho esto, hay que advertir también que, en nuestro pequeño universo regional, nunca cuestiones tan eminentemente técnicas, como las asociadas a la construcción de la Variante y las alternativas elegidas, han estado sometidas a tal escrutinio político y a opiniones orientadas, a veces incluso abiertamente tendenciosas. De ahí que, sin atesorar –y lo lamento- ningún conocimiento técnico, y para evitar que la confusión reinante le haga a uno partícipe del enredo, haya que tomar la debida distancia con el ruido que rodea este debate, tan ensordecedor como el de las fugas de agua que, en el video, riegan el túnel,.
Lo que sí que sé como potencial usuario el día que -¡al fin!- el nuevo trazado para superar la Cordillera se ponga en funcionamiento, es que tengo derecho a que se trate de un viaje seguro y no de un túnel de lavado. Se entenderá, supongo, que 25 kms. seguidos bajo tierra susciten al viajero el deseo de confiar en quien haya diseñado, proyectado, ejecutado y en quien vaya a conservar esta infraestructura. Que el movimiento de corrientes de agua altera el paisaje y el subsuelo de forma considerable es de conocimiento general, así que la primera duda que precisa ser despejada es la que concierne a la seguridad. A día de hoy, perdónenme los que saben, pero mete miedo.
Como ciudadano, además, tengo derecho a que se acabe de una vez la dinámica de declaraciones parciales y aparente pero inconsistente búsqueda de culpables (luego no se dirimen responsabilidades reales de ninguna naturaleza); y que, tan pronto como técnicamente se pueda, se detalle, alto y claro, si la solución es posible, cuánto va a costar al erario público y cuánto va a demorar la apertura de la Variante. En esta materia de infraestructuras, a ver si se enteran los responsables ministeriales que no queremos ensoñaciones y falsos calendarios (que han sido horriblemente dañinos para la credibilidad política en Asturias) sino un poco de rigor y verdades aunque sean dolorosas. Cualquier asturiano mínimamente cabal sabe que una inversión tan formidable como la Variante no es cosa sencilla, que no se justifica en términos del tamaño de la población beneficiada sino de cohesión territorial y que además estamos en tiempos de dificultades para la inversión pública. Pero lo terriblemente disolvente sería que el túnel horadado resultase inútil durante años, o diese un servicio parcial o que acabásemos aceptando la normalidad del aquapark del video.
Si tiene solución, lo que es de suponer, que se arregle en cuanto se pueda y que vengan las explicaciones necesarias. En la génesis del problema mucho habrá probablemente de la perversa dinámica seguida en la contratación y ejecución de obras públicas en España. Y otro tanto sobre el ansia de dar respuesta a la opinión pública aunque se sustente en falsas expectativas. Lo que queremos es simple: que la Variante abra de forma segura y fiable; que se desgranen costes y sobrecostes; que se analicen a fondo los problemas técnicos, administrativos y políticos detectados; y también –no hay que olvidarlo- que nos expliquen qué incidencia medioambiental ha tenido la afectación a manantiales y arroyos –y ecosistema, a la postre- de la montaña sacrificada.

Entre tanto, no sé si peco de receloso, pero tengo esa amarga sensación, calada hasta los huesos –como los de los operarios del tajo- de que no nos están diciendo ni la mitad de la verdad.

Publicado en Asturias24, 22 de enero de 2014.

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1 Comments:

Blogger Alberto Gago said...

Efectivamente, el problema de los tubos de la variante es serio. Pero sin embargo, su solución con el correcto tempus no lo es tanto. La pregunta que ha de hacerse es porqué no se tomó la decisión de abordarlo en el momento oportuno. ¿Quizá influyó el nudo gordiano de la relación entre políticos, administraciones y constructoras? ¿Quizá los intereses espurios de las obras públicas? En cualquier caso, tanto el problema técnico como sus soluciones son bien conocidos desde que el humano hace túneles que perforan los acuíferos (la práctica totalidad).

14:43

 

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